Economía verde: catalizador del cambio hacia el futuro
La Economía Verde se basa en el crecimiento económico, reduciendo el impacto ambiental y aumentando la eficiencia de recursos

Imagina un mundo donde el crecimiento económico no sea a costa de nuestro planeta, sino que coexista con la sostenibilidad ambiental y la equidad social, tal y como hablamos, sobre las B Corp y el bien común, este no es un escenario utópico, sino el objetivo de la Economía Verde.
Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) invertir en una economía verde podría elevar el crecimiento económico global en un 3% para 2030. Más allá de ser un término de moda, la Economía Verde representa una transformación fundamental en nuestro enfoque hacia un desarrollo económico más sostenible.
invertir en una economía verde podría elevar el crecimiento económico global en un 3% para 2030
1. ¿Qué es la economía verde y por qué es crucial para nuestro futuro?
La Economía Verde se basa en la idea de que es posible lograr crecimiento económico y desarrollo, reduciendo al mismo tiempo el impacto ambiental y aumentando la eficiencia en el uso de recursos. Esto implica una transición de economías basadas en carbono a sistemas que son energéticamente eficientes, ricos en recursos renovables y amigables con el medio ambiente.
En un mundo donde el calentamiento global produce parte del cambio climático y la desigualdad socioeconómica son retos cada vez más apremiantes, la Economía Verde se presenta como una solución integral. La Economía Verde se basa en el crecimiento económico y desarrollo, reduciendo al mismo tiempo el impacto ambiental y aumentando la eficiencia en el uso de recursos. Cambiar ciudades, empresas o países a este tipo de economía no solo ayuda a reducir C02, sino que crea nuevos puestos de trabajo e indirectamente más estabilidad y consumo. Poniendo nuestro granito de arena para que las generaciones futuras no sufran los errores del pasado.
2. ¿Cuáles son los beneficios tangibles de adoptar una economía verde?
La transición hacia una economía más verde tiene el potencial de crear millones de empleos. Sectores como las energías renovables, la eficiencia energética en edificaciones y la agricultura sostenible están en auge. En Europa, por ejemplo, la transición energética está generando nuevos puestos de trabajo en tecnologías limpias y servicios de sostenibilidad.
Millones de empleos relacionados con energías renovables
Millones de empleos en el mundo, relacionados con las energías renovables en la última década
Un ejemplo notable en nuestro país es el proyecto de la ciudad de Vitoria-Gasteiz, reconocida como la Capital Verde Europea en 2012. La ciudad ha implementado iniciativas de urbanismo sostenible y movilidad verde, como sistemas de bicicletas compartidas y zonas peatonales ampliadas. En el ámbito corporativo, podemos destacar a la empresa Gamesa, un líder mundial en la fabricación de aerogeneradores y promotor de la energía eólica en España y en el extranjero.
3. ¿Cómo se están adaptando las empresas y gobiernos a la economía verde?
El rol de los gobiernos es fundamental en la transición hacia una Economía Verde, creando marcos regulatorios que incentiven la inversión en tecnologías sostenibles. Esto puede incluir subsidios, incentivos fiscales, y normativas que promuevan prácticas empresariales más ecológicas.
Las empresas, por otro lado, están integrando la sostenibilidad en sus modelos de negocio, reconociendo que ser "verdes" puede ser también económicamente rentable. Aunque en un principio el gobierno los está “animando” a base de obligaciones y sanciones, más que incentivos.
4. ¿Cuáles son los principales desafíos en la transición hacia una economía verde?
El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima de España busca reducir las emisiones de CO2 y aumentar el uso de energías renovables
La transición a una Economía Verde implica desafíos, incluyendo la alta inversión inicial para tecnologías sostenibles y las barreras tecnológicas existentes para lograr la eficiencia ambiental óptima. Encontrar profesionales especializados o formarlos es otro de los retos que debemos afrontar, para ello las universidades deberían de adaptarse, no solo la Formación Profesional. La cooperación entre el sector público y privado es esencial.
Invertir en investigación y desarrollo, como ya hemos comentado, la Economía Verde puede acelerar la innovación en tecnologías sostenibles, mientras que los incentivos financieros y las regulaciones pueden fomentar la inversión privada.
Un ejemplo es el "Plan Nacional Integrado de Energía y Clima" (PNIEC) de España, que busca reducir las emisiones de CO2 y aumentar el uso de energías renovables. Planear es una cosa, derivar fondos es otra y que éstos lleguen a las empresas o ciudadanos es la traca final.
5. El rol del individuo en la economía verde
Cada persona puede contribuir a la Economía Verde mediante acciones cotidianas como reciclar, utilizar transporte público o adoptar energías renovables en el hogar. Pero son las industrias y los sectores empresariales son los que más pueden hacer y donde más se notaría el cambio, si cambiemos nuestros hábitos de consumo para premiar a esas empresas que sí hacen bien su trabajo y poco a poco el resto de empresas se sumarán.
Queda claro que la Economía Verde no es solo una opción, sino una necesidad para asegurar un futuro próspero y sostenible. Desde gobiernos hasta individuos, todos tenemos un papel que desempeñar en esta transición vital.